lunes, 6 de febrero de 2017

Crónicas de un teórico en Paranal (3/3)

Inicio del camino Star track
rumbo a los telescopios
¡Por fin llegó el gran día! Después de dos noches de aclimatación nuestras mentes y nuestros cuerpos estaban listos para velar y afrontar los desafíos nocturnos. Arrancamos la jornada con gran entusiasmo y un poco de nerviosismo ya que las previsiones meteorológicas no eran del todo buenas para las próximas horas. Resulta difícil imaginar que pueda llover en un lugar tan perfectamente árido... A pesar de gozar de un micro-clima particularmente favorable para las observaciones astronómicas, uno siempre depende de los caprichos de Madre Naturaleza. De hecho, si no me creen, encontrarán pruebas tangibles de que hay precipitaciones y hasta importantes nevadas en Paranal!

En la crónica anterior les conté los detalles de la fase de preparación de las observaciones: propuesta, OBs, pipelines, etc. Ya que teníamos todo listo para la observación de nuestros discos en interacción, ese día pudimos disfrutar de las fabulosas infraestructuras a disposición del personal del observatorio: pileta, gimnasio con todos los chiches, mesa de ping-pong, etc. Uno podría tranquilamente ir de vacaciones y no aburrirse allá arriba :-)

¡Hay vida en Marte! :-)
Al ser un día tan especial, decidí subir caminando a la sala de control en la cima del cerro de Paranal. Existe un caminito llamado "Star track" (ver foto acá arriba) cuyo inicio se encuentra a la salida de la residencia. Los telescopios parecen estar bastante cerca, sin embargo hace falta por lo menos una hora (contando pausas fotográficas). A los pocos minutos de caminata, la sensación de estar en otro planeta se vuelve muy fuerte. A mí por ejemplo me parecía estar en las faldas del monte Sharp de Marte... Sin embargo, la presencia de una planta y el cielo azul rápidamente me recordaron que seguía en la Tierra :-) Es realmente maravilloso ver cómo el mundo animal y vegetal logra adaptarse a condiciones tan inhóspitas. Siempre he pensado que la vida no es una característica propia de la Tierra y que sin lugar a dudas existe en otros sistemas de nuestra galaxia. Ese encuentro inesperado con esa plantita solitaria me llevó a pensar que en un futuro cercano los humanos probablemente logremos llevar la vida a otros planetas. Ojalá nosotros también logremos establecernos en esos lugares remotos,  no obstante (seamos honestos) nada nos asegura que seamos capaces de adaptarnos y soportar los viajes espaciales... Nos gusta pensar que nuestra especie es particularmente importante y que será eterna, sin embargo quizás seamos simplemente una forma de vida cuya misión sea esparcir otras formas de vida por el Sistema Solar (y más allá?) y luego desaparecer. Es una visión un poco pesimista ciertamente, pero tiene el mérito de mostrar que la vida probablemente logre sobrevivir a la estupidez humana. En todo caso, como nos recuerda el amigo Carl Sagan, la astronomía resulta ser un profundo ejercicio de humildad existencial. ¡Muy recomendable!

Espiral en medio del desierto
Mi compañero Seba Pérez había sido más precavido y ya se encontraba en la sala de control cuando llegué. Enseguida noté la preocupación en su rostro. "Los niveles de humedad del aire son alarmantes..." me dijo. "Houston we have a problem!", pensé yo. Optamos por ser optimistas y le hicimos la hinchada al viento para que alejara la perturbación. Una atmósfera seca y sin corrientes ventosas es garantía de una buena observación astronómica ya que la luz proveniente de las estrellas se ve poco alterada al cruzar las diferentes capas. Anteriormente les comenté que los telescopios están equipados de sistemas ópticos deformables que pueden corregir estas aberraciones pero, a pesar de ser muy potentes, no son perfectos. Nuestro astrónomo encargado, o sea el especialista que está capacitado para manejar el telescopio, nos dijo que si los niveles de humedad se mantenían por encima de 50% no podríamos hacer nada... Fue tanta nuestra yeta que, independientemente de dónde soplara el viento, la humedad siguió subiendo. Fue un golpe duro ver las horas pasar y no poder apuntar a nuestros sistemas que anhelaban ser observados.,,

Preparando las simulaciones hidrodinámicas
y discutiendo observaciones
Pero ante mal tiempo buena cara. Otra lección de la vida sospecho yo. Quizás haya sido un complot de los observadores al enterarse de que había un teórico infiltrado... Para aprovechar la efervescencia del momento, hicimos algunos cálculos sobre la evolución dinámica de nuestros sistemas binarios. De ese modo pudimos preparar las simulaciones numéricas que nos permitirán entender los procesos físicos que ocurren durante este tipo de encuentros estelares. Lo lindo de mi trabajo es que no depende de las condiciones meteorológicas, sino de un poco de rigor matemático y coherencia física.

Alrededor de las 5 y media de la mañana nos tuvimos que dar por vencidos cuando los niveles de humedad superaron los 70% y tuvieron que cerrar las cúpulas: ¡hecho extremadamente raro! Este vez no pudo ser... pero haremos todo lo posible por volver. Será con la misma energía y ojalá con mejores condiciones atmosféricas :-) Gracias por haber leído estos humildes relatos.

¡Saludos teóricos!

Vista desde el otro flanco de la montaña.
Se pueden ver 3 telescopios en la cima.

viernes, 3 de febrero de 2017

Welcome to the Melbourne Solar System!

En este momento me encuentro en la bella ciudad de Melbourne en Australia visitando a unos colegas astrofísicos. Este es definitivamente uno de los aspectos interesantes de ser investigador: solemos viajar seguido para asistir a conferencias, encuentros o simplemente para colaborar con investigadores de otros institutos. ¡Es una excelente manera de combinar trabajo y viajes por el mundo! Si les gusta este modo de vida medio nómade no duden en seguir una carrera científica :-)

Australiana practicando kite-surf en Port Philipp, Saint Kilda, Melbourne

Es la segunda vez que me encuentro en Australia por motivos laborales y, además de ser un lugar que queda lejos de todos los continentes, es un país con múltiples atractivos naturales y culinarios. Necesito aclarar sin embargo que no me la paso haciendo surf en las hermosas playas australianas como muchos piensan... Los días son muy intensos ya que tenemos que aprovechar al máximo la juntada astrofísica. Esta vez vine a trabajar sobre la dinámica de discos protoplanetarios alrededor de sistemas binarios (con dos estrellas en el centro) y sobre cómo los campos magnéticos estelares afectan a las pequeñas partículas sólidas que se acercan demasiado de la estrella. Pero ese no es el tema de hoy...

El Sol y Proxima Centauri a la derecha.
Proxima Centauri tendría que ser de ese tamaño
y estar a 10.000 kms del Sol de Melbourne.
Hoy el protagonista vuelve a ser nuestro querido Sistema Solar. Hace un tiempo escribí acerca del Sistema Solar sueco, pueden leer la nota acá si lo desean. En este caso, mientras caminaba por el animado barrio de Saint Kilda, me llevé la grata sorpresa de descubrir el Sistema Solar de Melbourne. Se trata del mismo concepto: tomar una esfera de diámetro d=139 cm que representa al Sol (que tiene un diámetro real de d=1.392.000 kms) y luego usar ese factor de escala (1 cm = 1.000.000.000 cm en la realidad) para colocar los planetas del Sistema Solar a las distancias adecuadas y con el diámetro que les corresponde. Una idea extremadamente simple pero cuyo resultado es sorprendente!

La Tierra a la izquierda y la Luna a la derecha.
Los cuerpos celestas son las pelotitas encima de los conos.
En la foto de acá arriba pueden apreciar el Sol de Melbourne que hasta tiene manchas solares y una compleja superficie convectiva. A la derecha pueden ver otra pequeña esfera de acero que representa a la estrella más cercana al Sol: Proxima Centauri a 4.2 años luz. Al ser más chica que el Sol parece una pelotita de golf al lado de una pelota de fútbol*. En realidad para que el modelo fuese acertado habría que colocar la Próxima Centauri de Melbourne a 40.000 kms... Por suerte tuvieron la amabilidad de acercarla para que uno pueda comparar ambos tamaños sin tener que abandonar el planeta Tierra.

Saturno y sus fabulosos anillos
La visita prosigue luego con los planetas cuyos tamaños son "ridículos" comprados con el Sol de Melbourne. Los primeros 4 planetas son los telúricos o rocosos que se encuentran relativamente cerca. Acá les dejo algunos datos útiles:

Mercurio: a 60 m, diámetro = 0.5 cm
Venus:  a 108 m, diámetro = 1.2 cm
La Tierra: a 227 m, diámetro = 1.28 cm
Marte: a 227 m, diámetro = 0.67 cm

Más allá de dejar de ver la esfera de 1.39 m de diámetro después de unos minutos caminando en dirección del Sistema Solar externo, lo que es realmente sorprendente es la distancia a la que se encuentran los planetas gigantes! Tengo que confesar que, después de largos minutos de caminata, llegó un momento en el que pensé que habían sacado a Saturno... Mi intención inicial era llegar hasta Plutón (que en realidad no pertenece al club selecto de planetas) pero el viaje interplanetario me pareció demasiado largo. Si no me creen miren las distancias:

Júpiter: a 778 m, diámetro = 14.3 cm.
Saturno: a 1400 m, diámetro = 12 cm.
Urano: a 2900 m, diámetro = 5.1 cm.
Neptuno: a 4500 m, diámetro = 4.9 cm.
(Plutón: a 5900 m, diámetro = 0.24 cm)

Si van a Melbourne, no duden en visitar este lindo Sistema Solar (acá pueden encontrar una pequeña guía en inglés). También pueden construir sus propios Sistemas Solares en sus respectivas ciudades si lo desean. Si conocen algún otro Sistema Solar de este tipo no duden en pasarme el dato.
¡Saludos australianos!

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*Quizás recuerden que hace poco fue publicado un artículo que reportaba la detección de una hipotética súper Tierra alrededor de Proxima Centauri gracias al método de las velocidades radiales... Seguimos esperando a ver si ocurre algún tránsito planetario para obtener el diámetro del planeta :-) ¡Ojalá suceda pronto!

martes, 24 de enero de 2017

Crónicas de un teórico en Paranal (2/3)

Preparando las observaciones con el amigo Pérez
La última vez les conté como fue nuestra llegada a la base de operaciones de Paranal. Esta segunda parte del relato de mi experiencia como "observador" (pueden ver la primera parte acá) es acerca de la preparación de una observación astronómica. Para tener el privilegio de usar semejantes telescopios, uno primero tiene que enviar una propuesta de observación donde se describe de manera precisa cuáles son los objetivos científicos y los recursos necesarios. Es un documento relativamente corto que contiene la esencia del proyecto y especificaciones técnicas acerca del instrumento (longitud de onda, tiempo de observación, configuración, tipo de adquisición de datos, etc.). Esa propuesta es luego evaluada por un panel calificado de (sabios) astrónomos que deciden a quién le atribuyen el tiempo de telescopio. Es importante notar que el tiempo de telescopio es un recurso escaso y muy preciado... No por nada los observadores suelen "pelearse" para obtenerlo. En este caso, nuestra propuesta había sido aprobada hace unos meses y, al ser una observación difícil, habíamos solicitado ir al telescopio en persona para la adquisición de datos. De hecho, en la mayoría de los casos, los astrónomos asignados del observatorio se encargan de efectuar las observaciones y luego envían los datos a los investigadores.

Foto tomada desde la cima del cerro Paranal.
A lo lejos se ve el océano Pacífico y el Sol.

Inocentemente yo pensé que una buena parte del trabajo previo ya estaba hecha... ¡No podía estar más equivocado! Una observación requiere varias etapas importantes que tienen que estar fríamente calculadas antes de subir a la sala de control:
    1) Definir el orden en qué serán observados los sistemas que uno desea estudiar. Esto se define mirando la intensidad y la posición de las estrellas durante la noche. Siempre es bueno observarlas cuando están bien altas en el cielo, pero nunca cuando están justo encima del telescopio (por razones de funcionamiento).
    2) Escribir los denominados OBs (observing blocks) que consisten en una serie de instrucciones que deberá seguir el telescopio. Esta etapa es un poco tediosa pero relativamente rápida.
    3) Tener una lista de estrellas "de seguridad" (backup targets) por si las condiciones se ponen muy fuleras. Esta tarea lleva un tiempo considerable ya que existen estrellas "bloqueadas" que no se pueden observar porque otros equipos de investigación las están estudiando. Hay básicamente dos motivos por los cuales no se puede observar. El primero es obviamente si hay precipitaciones o si la humedad supera un cierto nivel crítico de 50% a 70%. De ser así, cierran las cúpulas y ¡todos a dormir! El segundo es si hay demasiado viento. En este caso conviene no apuntar en contra del viento (algo parecido a lo que pasa cuando uno hace pis afuera...). Esto significa que si por ejemplo la estrella que desean observar está al sur y hay demasiado viento soplando en dirección norte, es mejor que observen una estrella que se encuentre en el norte.
    4) Finalmente, uno tiene que tener listos los programas (pipelines) que tratan los datos brutos del telescopio y los convierten en maravillosas imágenes. Nuevamente, olvídense de la representación romántica del astrónomo con el ojo pegado al telescopio... Hoy todo se hace por computadora.

Una vez realizados estos pasos, uno puede subir al telescopio para efectuar las observaciones. Nuestra noche de observación era recién la tercera noche por lo que preguntamos si la segunda noche podíamos asistir a la apertura de los telescopios y de paso charlar con los astrónomos allá arriba. Por suerte aceptaron nuestro pedido y subimos a ese lugar lleno de misticismo científico. Podrían objetar que mirar la estrellas es quizás unos de los pasatiempos más antiguos de la especie humana y que cualquiera puede admirar un lindo cielo estrellado donde sea que esté. ¡Tienen toda la razón! Sin embargo, la plataforma de Paranal reviste un interés particular ya que hay una concentración impresionante de telescopios gigantes equipados con tecnología de altísimo nivel. Son verdaderas maravillas tecnológicas.

En lo alto se ve el espejo secundario mientras que
en la parte inferior se puede ver el espejo primario
con su complejo sistema de óptica adaptativa
El telescopio que visitamos nosotros es el denominado Melipal que significa Cruz del Sur en la lengua de los mapuches (mapudungun). Con toda certeza, el momento más emocionante de la visita fue el momento de la apertura de la cúpula. Se abre una hendidura en el techo y la plataforma del telescopio empieza a girar mientras empieza a alzarse hacia el cielo. Es algo digno de ver: ¡una verdadera oda a la astronomía! En la foto de acá al lado pueden ver a qué se parece la "bestia". Está compuesta por 3 espejos (2 esféricos y 1 plano). El esférico primario (abajo de todo) es el que recolecta la luz proveniente de las estrellas y la envía a un punto focal situado arriba; el esférico secundario se encuentra suspendido precisamente en esa posición y envía la luz de nuevo hacia abajo; finalmente, un pequeño poste con un espejo plano a 45º en la parte inferior envía el haz de luz hacia el instrumento que lo analiza. Según cómo se oriente este último, uno puede usar diferentes instrumentos alrededor del telescopio. Lo que es realmente impresionante acerca del espejo primario (además de su tamaño: 8.2 m) es que posee un sistema de micro-pistones que lo deforman en tiempo real para corregir las perturbaciones debidas a la turbulencia de la atmósfera. Si desearan obtener más detalles técnicos acerca del telescopio y su funcionamiento no duden en preguntar. Intentaré responder de la mejor manera o los pondré en contacto con algún especialista :-)

¡Apuntando hacia los astros!
(...mirando la partida de ajedrez...)

Pacman cerrado mirando la puesta del Sol
Luego de semejante demostración, pudimos quedarnos dando vueltas por la plataforma principal donde se pueden ver 4 grandes telescopios de 8.2 metros y 4 pequeños telescopios auxiliares de 1.8 metros con cúpulas circulares (también llamados Pacmans). Éstos últimos tienen la particularidad que se pueden desplazar sobre rieles para poder hacer observaciones donde se combina la información de cada uno de los telescopios (interferométricas). Acá abajo pueden admirar la fabulosa plataforma de Paranal al atardecer. Para tener una idea de la dimensión de estas "bestias" busquen a la personita en la foto (altura = 1,77 m).

Vista panorámica de la plataforma con sus 4 grandes telescopios y los pequeños Pacman interferométricos


Despidiendo al Sol en Paranal
En la próxima y última entrega les contaré las peripecias y sorpresas de la noche de observación. Además aprovecharé para contarles el papel importante que desempeña un teórico (en este caso yo) en estos proyectos de observación.

¡Saludos telescópicos!

domingo, 22 de enero de 2017

Crónicas de un teórico en Paranal (1/3)

Para los lectores que no me conocen, les cuento que soy astrofísico teórico y que estudio en particular las primeras etapas de formación planetaria alrededor de estrellas jóvenes. La gran pregunta que trato de responder es la siguiente: ¿cómo y dónde se forman los primeros embriones planetarios? Ser teórico significa que suelo hacer cálculos y simulaciones numéricas de sistemas tales como discos (protoplanetarios) que orbitan estrellas jóvenes. Por ende, mi trabajo como "astrónomo" está bastante desligado de las observaciones propiamente dichas. Aclaro esto ya que la mayoría de la gente sigue teniendo una visión un tanto romántica del astrónomo que pasa largas noches en lugares recónditos del mundo observando un maravilloso cielo estrellado...

Sin embargo, esto no significa que no me importen las observaciones: ¡todo lo contrario! Éstas son cruciales ya que nos dicen cómo se comporta realmente la Naturaleza y nos evitan elucubraciones teóricas demasiado descabelladas. El pequeño problema es que no siempre nos dan suficiente información: sólo conocemos una parte del sistema y tratamos de entender lo que está pasando en el disco en su totalidad. De manera concreta, el objetivo es buscar mecanismos físicos que expliquen lo que se observa. Siempre me pareció muy ilustrativa la imagen siguiente: imagínense que nunca han visto ni escuchado hablar del ajedrez y que tienen la ocasión de presenciar una partida entre dos expertos. Al principio se encontrarán perfectamente desorientados ante la diversidad de las piezas y sus respectivos movimientos. Luego de algunos minutos de observación, se darán cuenta de que los alfiles sólo se mueven en diagonal, las torres exclusivamente en línea recta, el rey sólo un casillero pero en cualquier dirección, la reina puede desplazarse en cualquier dirección y el número de casilleros que desee, etc. Probablemente, los movimientos del peón y del caballo sigan siendo un tanto enigmáticos... pero nada comparado con el enigmático enroque! Aún así, el objetivo del juego parece revelarse de a poquito a medida que avanza el juego. Bueno, algo muy parecido pasa con las ciencias naturales: es como si estuviésemos observando el gran juego de la Naturaleza y tratando de inferir las reglas (leyes) del juego a partir de lo poco que vemos. En este caso, el objetivo del juego no está para nada claro... Pero me estoy alejando del tema, volvamos a las observaciones astronómicas :-)

Llegada a la residencia para astrónomos de la ESO
(European Southern Observatory) en Paranal
Hace unas semanas me llevé una gran sorpresa cuando mi amigo astrónomo Sebastián Pérez (autor de la Bitácora Planetaria) me propuso ir a pasar 4 días al VLT (Very Large Telescope) de Paranal. El objetivo era realizar una serie de observaciones de discos protoplanetarios en sistemas binarios. La gracia de observar estos sistemas es que al haber dos estrellas relativamente cerca la una de la otra, sus discos respectivos se deforman por efecto gravitacional y se pueden ver estructuras absolutamente fascinantes: espirales, sombras, deformaciones, etc. Las asimetrías de estos discos, además de ser enigmáticas, son de una gran belleza! Nos pusimos entonces en marcha hacia Antofagasta y de ahí continuamos por vía terrestre hasta escasos kilómetros de la cumbre del cerro Paranal donde se encuentran los telescopios.

Interior de la residencia: pileta y plantitas para mantener
húmedo el ambiente en medio del desierto
 Al llegar allá arriba, me dio la sensación de que el bus era una suerte de nave espacial: dejamos la ciudad costera de Antofagasta y llegamos a "otro planeta". ¡Un lugar perdido en medio del desierto! Si no fuese por la presión atmosférica y el color del cielo, uno podría creer que se trata del planeta Marte. En la foto de acá arriba pueden ver lo asombrosa que es la entrada de la residencia para astrónomos. El aire es tan seco allá arriba que, para comodidad de los trabajadores, han instalado una pileta y una zona de vegetación (ambas espectaculares) dentro de la residencia. A los fans de James Bond este lugar quizás les resulte familiar... El primer día fue de descanso y visita de las inmediaciones. La idea era tratar de trasnochar todo lo posible para ir preparando el cuerpo y el espíritu para la gran noche de observación que nos esperaba.

Vista panorámica a unos 100 metros de la residencia (izquierda).
Los telescopios se encuentran al final del caminito llamado "Startrack" (derecha).

Atardecer en Paranal
¿No les parece una base marciana?
Acá arriba pueden apreciar una vista panorámica del lugar. Notarán sin duda que es ¡perfectamente árido! En la próxima entrada les contaré cómo se prepara una observación de este tipo y mi inolvidable visita a la plataforma donde se encuentran los telescopios. No les miento si les digo que asistir a la apertura de las cúpulas de los telescopios fue un gran momento de mi vida :-)

¡Saludos desérticos!

martes, 17 de enero de 2017

"Nómades" del Sistema Solar

Para seguir con la temática nómade, hoy quisiera compartir con ustedes un video que me aconsejó mi compañero astrónomo Sebastián Pérez (autor de la Bitácora Planetaria). Se trata de una visión hipotética y futurista realizada por Erik Wernquist sobre la colonización humana del Sistema Solar. Esta obra llena de imaginación está basada en algunos fragmentos del texto de Carl Sagan citado en la última entrada (Carl Sagan: el gran nómade). El amigo Erik se tomó la molestia de usar datos y mapas científicos para reconstituir de manera digital algunos de los lugares más asombrosos que conocemos del Sistema Solar y el resultado es francamente espectacular!


Se habrán percatado que habla el mismísimo Carl Sagan :-) Si no entienden inglés, recuerden que pueden activar los subtítulos en español. Se podría escribir mucho acerca de este video y de su contenido la verdad... Si tienen alguna duda o les parece demasiado hipotético alguna de las situaciones planteadas, no duden en dejar un comentario y lo charlamos :-)

lunes, 9 de enero de 2017

Carl Sagan: el gran "nómade"

Carl Sagan, un gran "nómade"
Fuente: Wikipedia
Como ya lo he hecho anteriormente en el Bestiario hoy quisiera compartir con ustedes un texto de Carl Sagan del libro llamado Un punto azul pálido. La última entrada fue acerca de la humildad del astrónomo y hoy será sobre los orígenes y las ventajas del nomadismo. Este grandísimo astrónomo trabajó activamente en temas relacionados con la exploración espacial y la planetología. Además de haber sido un gran científico, fue un excelente divulgador y el autor/presentador de la celebérrima serie Cosmos. En el texto a continuación, Carl Sagan expone de manera límpida varios aspectos característicos del nomadismo. En particular, postula que el nómade reprimido que llevamos dentro es la razón fundamental de nuestra insatisfacción (como sedentarios que somos).

Estos sus principales puntos:
1)  El humano es nómade por esencia.
2) La cooperación fue la clave de nuestra supervivencia.
3) El sentimiento nómade es universal y no se puede erradicar.
4) Hoy el nomadismo "sedentario" (?) genera insatisfacción.
5) ¡Acabemos con el sedentarismo y salgamos a explorar!

Adelante maestro:

Fuimos nómades desde los comienzos. Conocíamos la posición de cada árbol en cien millas a la redonda. Cuando sus frutos o nueces habían madurado, estábamos allí. Seguíamos a los rebaños en sus migraciones anuales. Disfrutábamos de la carne fresca, con sigilo, haciendo amagos, organizando emboscadas y asaltos a la fuerza viva, cooperando unos cuantos conseguíamos lo que muchos de nosotros, cazando por separado, nunca habríamos logrado. Dependíamos los unos de los otros. Actuar de forma individual resultaba tan grotesco de imaginar como establecernos en lugar fijo.

Trabajando juntos protegíamos a nuestros hijos de los leones y las hienas. Les enseñábamos todo lo que iban a necesitar. También el uso de las herramientas. Entonces, igual que ahora, la tecnología constituía un factor clave para nuestra supervivencia.

Cuando la sequía era prolongada o si un frío inquietante persistía en el aire veraniego, nuestro grupo optaba por ponerse en marcha, muchas veces hacia lugares desconocidos. Buscábamos un entorno mejor. Y cuando surgían problemas entre nosotros en el seno de la pequeña banda nómade, la abandonábamos en busca de compañeros más amistosos. Siempre podríamos empezar de nuevo.


Durante el 99,9% del tiempo desde que nuestra especie inició su andadura fuimos cazadores y forrajeadores, nómades moradores de las sabanas y las estepas. Entonces no había guardias fronterizos ni personal de aduanas. La frontera estaba en todas partes. Únicamente nos limitaban la tierra, el océano y el cielo; y, ocasionalmente, algún vecino hostil.

No obstante, cuando el clima era benigno y el alimento abundante estábamos dispuestos a permanecer en lugar fijo. Sin correr riesgos. Sin sobrecargas. Sin preocupaciones. En los últimos diez mil años –un instante en nuestra larga historia – hemos abandonado la vida nómade. Hemos domesticado a animales y plantas. ¿Por qué molestarse en cazar el alimento, cuando podemos conseguir que éste acuda a nosotros?

Con todas sus ventajas materiales, la vida sedentaria nos ha dejado un rastro de inquietud, de insatisfacción. Incluso tras cuatrocientas generaciones en pueblos y ciudades, no hemos olvidado. El campo abierto sigue llamándonos quedamente, como una canción de infancia ya casi olvidada. Conquistamos lugares remotos con cierto romanticismo. Esa atracción, sospecho, se ha ido desarrollando cuidadosamente, por selección natural, como un elemento esencial para nuestra supervivencia. Veranos largos, inviernos suaves, buenas cosechas, caza abundante; nada de eso es eterno. No poseemos la facultad de predecir el futuro. Los eventos catastróficos están al acecho, nos toman desprevenidos. Quizás debamos nuestra especie a unos cuantos personajes inquietos, atraídos por un ansia que apenas eran capaces de articular o comprender hacia nuevos mundos y tierras por descubrir.

[...]

En los tiempos que corren parece que ya no queda nada por explorar, al menos en el área terrestre de nuestro planeta. Víctimas de su notable éxito, hoy en día la gran mayoría de los exploradores prefieren quedarse en casa.

A mi juicio, hay una frase particularmente fuerte: "La frontera estaba en todas partes". Los invito a detenerse y pensar un momento en su significado profundo... Hoy en día me parece que hay cada vez más fronteras y que no sería malo volver a esas "fronteras" nómades à la Sagan. Para concluir, aprovecho la ocasión para rendirle un sentido homenaje a esos "cuantos personajes inquietos" a los que les debemos ese chispa exploradora que nos anima a todos. Es hora de acabar con nuestro sedentarismo y salir a explorar nuestro (y nuevos) mundo(s)!

Nomades du désert de Giulio Rosati (1858-1917)
Fuente: Wikipedia

¡Saludos nómades!

viernes, 6 de enero de 2017

3 chistes matemáticos cortos

Hace poco terminé de leer un libro llamado Los Simpson y la matemática de Simon Singh que no puedo dejar de recomendar a todo aquel fanático de la familia Simpson y a la vez aficionado a la matemática. Es un libro que mezcla anécdotas sobre la vida de los guionistas y la construcción de algunos capítulos famosos, pero a la vez está plagado de explicaciones matemáticas acerca de temas tan variados sobre cómo jugar a "piedra papel y tijera", la omnipresencia del número π, números primos exóticos, biografías de matemáticos célebres (y no tan célebres), etc. Me sorprendió el vínculo extremadamente fuerte con la matemática que tiene una gran parte de los guionistas, y eso desde una edad muy temprana. De hecho, muchos de ellos han estudiado matemática a un nivel universitario avanzado antes de convertirse en talentosos guionistas. Para citar sólo a algunos de ellos, me refiero a Al Jean, David X. Cohen, Mike Reiss y Jon Vitti. Al final del libro se habla también de cómo nació la serie Futurama que, en mi humilde opinión, es la mejor serie animada con alto contenido científico. Más adelante hablaré más en detalle de las aventuras de los miembros de Planet Express ya que, si han visto algún capítulo de Futurama, sabrán que se enfrentan a paradojas físicas y filosóficas a diario :-)

Otra cosa divertida del libro Los Simpsons y la matemática es que cada tanto contiene una página con refinados chistes matemáticos (bastante nerds a veces!). A continuación les dejo tres de ellos para que "brillen en sociedad" cuando tengan que contar un chiste:

¿Que le dice un vector a su momento?
- Sin mí, tu vida no tiene sentido.

¿Cuál es el animal que tiene entre 3 y 4 ojos?
- El piojo (léase π-ojo).

¿Por qué se enfadó la sumatoria con la integral?
- Por no ser discreta e ir contando sus intimidades.

No me queda más que agradecer a Simon Singh por el libro y a Matt Groening por ser el creador de Los Simpson y Futurama.

Estrella de Los Simpson en el Paseo de la Fama de Hollywood
Fuente: Wikipedia
¡Saludos simpsonianos!